lunes, septiembre 17, 2018

Maracaibo ancestral: “la tinaja del sol”



Asistimos agradecidos al acto organizado por la alcaldía de Maracaibo, donde su titular, el licenciado Willy Casanova, nos honró con la novísima Orden Cacique Nigale, y el gobernador Omar Prieto engalanó el evento con su presencia y su distinción honorífica al joven burgomaestre.
Se trató de un espacio de reflexión sobre nuestro devenir histórico, un ejercicio liberador en tanto dedicamos este tiempo a buscar la verdad, más allá de los hábitos impuestos y de la flojera para pensar en lo trascendente. Esto fue lo que hizo Bolívar: un inmenso esfuerzo de memoria histórica de nuestro pueblo, lo que le dio sustento, razón e inspiración a su gesta insuperable. Porque al hurgar en los enmohecidos baúles de la historia, la que se nos negó para dominarnos, estamos combatiendo el colonialismo, la explotación, la opresión, y estamos promoviendo el conocimiento, la igualdad, la libertad, la soberanía, la ética, la educación, la cultura; y esa fue la lucha fundamental del Libertador. 
La oportunidad fue propicia para exponer –como Orador de Orden- mi tesis sobre la falsa “fundación” de la ciudad el 8 de septiembre de 1529, ni en ninguna fecha de las que la historiografía oficial ha sostenido contra toda convicción científica. Tales “ceremonias”, herencias de la dominación colonial que dan continuidad a rutinas manidas, trocadas en costumbres abominables, como ésta de celebrar la invasión extranjera que esclavizó a nuestros antepasados y cometió un genocidio en esta patria lacustre contra los primeros maracaiberos: los añú.
Tres de mis libros editados con mucho esfuerzo personal y familiar, resumen mi aporte concreto para el redescubrimiento de nuestras verdaderas raíces históricas y la reivindicación de nuestra ancestralidad. Son ellos: 1) El Cacique Nigale y la ocupación europea de Maracaibo (2001); 2) La Infundada “fundación” de Maracaibo (2014); 3) Añun Nuku Karu, El Libro del Pueblo Añú (2015).
Soy militante de la historia como caminata hacia las verdades más ocultas, a la vez que instrumento de conciencia social transformadora. Creo, con el maestro Francisco Pividal, que “La historia refleja siempre los intereses de la clase que está en el poder. Los explotadores la desfiguran para llevar a los explotados a la sumisión política, económica y social. La historia de los explotados es siempre la anti-historia de los explotadores”.
Los pueblos que pierden la conexión con su ancestralidad, se debilitan como nación, y son presa fácil de las apetencias foráneas. El espíritu colectivo se desvanece, y sus genuinos iconos identitarios son suplantados por mitos alienantes. De allí viene la transculturación como proceso de dominación que demuele valores raigales y hace naufragar la pertinencia de la pertenencia. El resultado son masas desideologizadas, más amorfas que heterogéneas, más dispersas que diversas, más desprevenidas que empoderadas.
Ser militante de esta necesidad de la verdad -La verdad es siempre revolucionaria”, dice Lenin- lleva implícito un inmenso esfuerzo personal, doloroso y solitario, devorador de horas y sembrador de insomnios. Pero irrenunciable obsesión, la cual, a decir de Marc Bloch “Sería infligir a la humanidad una extraña mutilación si se le negase el derecho de buscar, fuera de toda preocupación de bienestar, cómo sosegar su hambre intelectual”.
Me formé desde muy joven leyendo en Marx y Engels que las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época”; y aprendí en 1976, con el discurso “Reformemos nuestro estudio” del camarada Mao Tse Tung, que “hay quienes no conocen en absoluto o conocen muy poco la historia del país, pero no consideran esto una vergüenza…Muchos eruditos, siempre que hablan, lo hacen sobre la Europa; pero en cuanto a sus propios antepasados, desgraciadamente, ya los han olvidado”.
Por eso sé que sólo la promoción masiva de la memoria histórica, formará a nuestro pueblo para que sea realmente libre. Ello exige políticas de Estado en educación y comunicación, que ya no se pueden seguir posponiendo.
II
Esta búsqueda insaciable de verdades truncadas, nos empuja por igual al encuentro con las etimologías de nuestros idiomas ancestrales. Descifrar las nombradías que la resistencia salvó del arrase colonialista, es una tentación constante, una necesidad de reconocernos desde el embrión más elemental de la palabra.
Quienes se acercan recién a estas andanzas, me increpan sobre el significado de Maracaibo. Les he dicho: voy a responderles cuidadosamente.
Según Alfreso Jahn: “Todos los cronistas que han descrito los grupos aborígenes del Lago, están de acuerdo en reconocer que la denominación de Maracaibo fue tomada por los españoles del nombre de un importante cacique o principal que tenía dominio sobre la mayoría de las poblaciones indígenas del Lago" (Simón, 1882, pp.37. Oviedo y Baños, 1940, pp. 22. Aguado, 1950, pp. 37. Arguellez y Párraga, 1579, pp. 157. Oviedo y Valdez, 1959, pp.) Según otros autores como Crevaux, la denominación de Maracaibo provendría del vocablo indígena “Maracai”, el cual significa “tigre” (Crevaux, 1883, pp. 446). Por su parte, Ernst sugiere que el término podría derivar del vocablo indígena “Maracayar-mbo”, el cual significa “pie de tigre” (Ernst, 1914, pp. 7)”.
Adolfo Salazar Quijada señala que “no se conoce a ciencia cierta el motivo, ni el significado exacto de esta voz que, desde sus comienzos sirvió de nombre a la actual capital del estado Zulia". La versión de Mara…cayó, no es más que una especulación popular, que ha tomado fuerza por la dificultad de la ciencia toponímica para explicar su etimología con precisión. El nombre de Maracaibo, aparece en la cartografía histórica del Zulia desde el año 1552, con una ortografía casi invariable. Un estudio toponímico a profundidad es necesario para saber el origen y significado del enigmático nombre de Maracaibo; sin embargo, existe la versión del doctor Adolfo Ernst, quien señala que esta voz significa en lengua guaraní y Caribe mano de tigre, cuestión que se habrá de precisar mejor”.
Este autor presenta dos posibles significados de “Mara”: “Mara es voz Caribe con que se denomina a un árbol maderable, cuyas ramas gruesas y tronco están casi todo el año desnudos de hojas, por lo que se le conoce más comúnmente con el nombre de indio desnudo (bursera simaruba). Mara, también es voz Caribe con que se denomina a una especie de canasto”.
El Hermano Nectario, escribe: “Sobre el origen del nombre de Maracaibo, los historiadores han emitido opiniones en las cuales la imaginación campea a veces más que la documentación histórica”.
Dice Nectario que “algunos han creído acertar en el significado de “Mano de Tigre” que dan al vocablo Maracaibo, al apuntar que Maracayar, en idioma Guaraní, significaría tigre o jaguar, y el sufijo bo, mano; mientras otros, con Juan de O’Leary, citado por Carlos Medina Chirinos, afirman que en Guaraní la voz Maracaibo quiere decir “río de los loros”…Esto evidencia que, para poder acertar en la recta interpretación de este y otros nombres, el conocimiento de la lengua de los Onotos sería requisito indispensable”.
El muy acucioso Nectario María da con la clave del asunto: el conocimiento del idioma del pueblo originario de Maracaibo, que él reincide en llamar –como los que llegaron con Alfinger- Onotos, pero que son los Añú, mal llamados Paraujanos. En cierto modo reconoce la imposibilidad de descifrar el asunto: “Por carecer totalmente de documentos y bases para el estudio de este idioma, no podemos formular un criterio acertado, lo cual nos obliga a reservar nuestro asentimiento sobre el valor de las interpretaciones expuestas, que sólo se dan con carácter informativo”.
Respecto del lago, el primer nombre hispano con que lo bautizó Ojeda, fue San Bartolomé. La palabra Maracaibo –en la escritura invasora- comenzó a usarse a partir de la invasión de 1529: “En la boca del lago estaba una isla situada más arriba de la de Toas, y a la cual los indios decían Maracaibo, por ser el nombre del jefe o cacique principal de aquella isla”.
El grupo de Alfinger llamó al lago “de Nuestra Señora”, por la coincidencia del 8 de septiembre con la Natividad de la Virgen. Sigue Nectario: “con el nombre de Maracaibo, los Pemones-Bubures del sur del lago designaban a una de sus poblaciones situada a la orilla de un río principal, probablemente el Zulia”.
Detengamos un momento la atención en estos dos últimos párrafos, y destaquemos el hecho de que los españoles escucharon la palabra Maracaibo en diversos lugares del lago. Primero la oyeron entrando por la actual isla San Carlos, luego en la angostura del estuario en alguna orilla del municipio Mara, y, para rematar, también se las pronunciaron en el sur del lago. ¿Qué deberíamos inferir de estas “coincidencias”? Que Maracaibo no es el nombre de un punto específico en el lago, sino la denominación ancestral del Lago mismo.
Hemos indagado en la etimología de la palabra y en la complejidad del término, notando su aproximación al vocablo “Maraca”, que guarda gran relación con Maracay y Maracapana. Esta voz Maraca tiene una similar connotación en guaraní y taíno: instrumento musical de percusión hecho con cáscara de calabaza y rellena de semillas secas. Es la imitación humana del cascabel de la serpiente del mismo nombre.
Por eso versioné en el año 2000 la tesis que vincula el nombre de Maracaibo con la abundancia de especies ofídicas en el bosque seco tropical de la planicie circundante. “Al sur horizonte iba aquella expedición comercial entusiasta guiada serenamente por el gran cacique Maarak, líder de la lacustre nación Añú, que gobernaba bajo el influjo del tótem de la serpiente cascabel, en nombre del clan Maarak’iwo, que daba el nombre a la región de los que viven sobre el agua”, se lee en las primeras líneas del Cacique Nigale y la ocupación europea de Maracaibo.
Mara o Maraca son vocablos cuyo estudio debemos seguir profundizando a la luz de las últimas investigaciones sobre el añúnnuku, idioma de los añú. Un hallazgo que me sorprendió gratamente, lo encontré en los apuntes de Alfredo Jahn, antropólogo que visitó los pueblos “paraujanos” como jefe de una comisión del gobierno nacional entre 1910 y 1912, regresando por voluntad propia en los lapsos 1914-1917 y 1921-1922.
Jahn realizó un cuadro comparativo de los idiomas indígenas del occidente, y en el caso añú logró recoger los sonidos “Hara o Mara”, que traduce vasija de barro o tinaja. Este aporte ha trastocado toda mi apreciación del verdadero significado de Maracaibo, ya que el prefijo “Mara” es la mitad del topónimo lacustre que nos ocupa; pero aún si tomásemos los dos fonemas como una sola palabra compuesta, el sonido “Marahara”, mal escuchado, mal pronunciado y mal recordado por los invasores –que no eran precisamente lingüistas- bien pudiera ser el origen de Maracaibo.
La arqueología etimológica de la palabra, nos asombra con la causalidad –que no casualidad- de que en la cosmovisión añú, civilización acuática que tiene por hábitat ancestral al estuario, la forma cóncava de la vasija y su función vital como recipiente de agua y alimento, reproduce la forma y función del Lago, como dador de todo sustento material y espiritual.
Esta raíz “Mara” la encontraremos relacionada a Maracay, lugar adosado al lago de los Tacariguas, y a Maracapana, que también es un sitio pegado a un reservorio de aguas, en este caso al Golfo de Paria.
No se trata de simples coincidencias; estamos en presencia de un sustantivo venido del tronco común de los idiomas originarios de la fachada costera del país, vale decir el arahuaco, más los aportes caribe venidos casi siempre del tupi-guaraní, como el caso de “paráa”, que es el mar o una aglomeración de aguas.
Rescatemos entonces la aportación de Lisandro Alvarado que en su obra Glosario de voces indígenas, reseña la palabra “mara” como aguadera, según conoció de su uso por indígenas del oriente venezolano, entre los que se cuenta a los guaqueríes de costas anzoatiguenses y de Paraguachoa (Isla Margarita).
Conclusión, el significado de Maracaibo como fusión de “mara”: tinaja y “kai”: sol, es “tinaja del sol”. El sufijo “mbo” es impronta caribe, y lo encontramos en Paramaribo, Tacuarembó, y otras localidades suramericanas, jugando el papel de señalador geográfico.


 Yldefonso Finol

jueves, agosto 30, 2018

Convocad@s tod@s a la 1era Convención Nacional de Estudios Ambientales y al 1er Congreso Venezolano de Agricultura Urbana y Peri Rural. UBV Noviembre 2018.






La Convención Nacional de Estudios Ambientales de la Universidad Bolivariana de Venezuela (CONEA), organizada por el Centro de Estudios Ambientales y sus programas asociados, se presenta como un espacio para el encuentro, participación y articulación de especialistas, universidades, institutos de investigación, comunidades organizadas y representantes de los diversos sectores de la sociedad con injerencia en el territorio, el ambiente, el hábitat, el ecosocialismo, la soberanía y la seguridad alimentaria.

Se llevará a cabo en su primera edición en la Sede Caracas de la Universidad Bolivariana de Venezuela, los días 14, 15 y 16 de Noviembre de 2018.


Para conocer con mayor detalle nuestra convención ingresa a Acerca de CONEA 2018 y si deseas participar accede a nuestras Actividades Científicas 2018 y sigue las indicaciones de cada uno de nuestros eventos.




1er Congreso Venezolanode Agricultura Urbana y Peri-Rural




Desde la Primera Convención Nacional de Estudios Ambientales y desde la posibilidad que significa convocar(nos) a un Primer Congreso Venezolano de Agricultura Urbana y Peri rural (CONVAUPER) ofrendamos esta convocatoria para congregarnos y para sumar esfuerzos en los espacios de la Universidad Bolivariana de Venezuela – Eje Geopolítico Cacique Guaicaipuro (Caracas), para los días 14, 15 y 16 de noviembre de 2018.


Esta oportunidad – desafío nos convoca a atizar debate y praxis eco-militante para apuntalar articulaciones entre la agricultura, la agroecología, la ecología urbana, la soberanía alimentaria y el poder creador de los pueblos en insistencia liberadora que nos permitan tejer propuestas diversas enfocadas a ensanchar la construcción de la suprema felicidad social sin menoscabo de la manifestación socio y biodiversa de nuestro país.


Entendernos desde un proyecto de construcción de matria bolivariana con una fuerte carga de heroísmo histórico que nos trasciende y desafía para lo grande, lo bello, lo útil que sin duda fortalecerá nuestro presente de lucha contra tanto asedio imperialista concentrado (desde afuera y adentro) en derruir nuestra idea de Patria Grande.


En este sentido el primer CONVAUPER al que convocamos está obligado a re-politizar, debatir y ubicar en juntera creativa de análisis y transformación la realidad que la urbe y su metabolismo fagocitario posee aún hoy, como herencia de la praxis expoliadora del modelo económico capitalista neoliberal, que ha sido capaz de someter a sus tiempos y lógicas mercantilísticas no nada más a las periferias humanas sino a la naturaleza presente en sus alrededores.


Es por ello que desde el primer CONVAUPER creemos que la categoría agricultura urbana nos convoca a ensanchar acciones y saberes conectados a la agroecología misma que es un saber práctica – movimiento con un carácter transformador que apunta a la consolidación de espacios socio-productivos en reencuentro con la naturaleza, necesario a los tiempos históricos que estamos viviendo, donde resurge como tarea vital el robustecimiento de nuestra soberanía alimentaria en simultáneo con la actual política pública de seguridad alimentaria, sin obviar ni desconocer la particularidad de las tensiones y lógicas culturales insertas en espacios urbanos (con su ecología también presente) de la Venezuela actual.


Así, desde el respeto a las escalas de trabajo agro-productivo y dando cabida a la saludable diversidad de saberes, sabores y haceres creemos que es fundamental convocarnos en abrazo a este primer CONVAUPER para tributar al reconocimiento de tanto esfuerzo humano, sabio, paciente acompasado a los ritmos de la naturaleza y así contribuir, de manera planificada, acordada entre todas y todos, al resurgimiento de estrategias, propuestas y accionares que hagan florecer a las urbes desde una concepción menos degradante del tiempo, del trabajo humano y la naturaleza, y que a la par nos permita sumar una agro-productividad más sana que impulse la organicidad popular auto-suficiente y eco-militante sin desbordar ni someter a más escenarios de riesgo y tensión a las urbes que habitamos y nos habitan.

Con enfoque político, con acuerdo estratégico entre las diversas temáticas, aristas, maneras de hacer agricultura en clave agroecológica en la urbe es que creemos podemos fortalecer y salvarnos con creatividad “en ristrepara diluir las duras dicotomías de centro periferia, urbe provincia, urbanidad– ruralidad y así reconocernos en ciudades con metabolismos no nada más extractivistas y parasitarios sino más bien plenos de una trama verde y azul, de manifestaciones culturales con acervos provenientes de otras espacialidades, así como de una creciente biodiversidad que es capaz de sostener en tiempo y espacio la dura herencia del sobre-poblamiento, la inseguridad alimentaria, la taquicardia del ritmo urbano con su cosificación y mercantilización fútil de la vida.
  • ¿Qué agricultura urbana nos ayudará a alimentar el cuerpo y el alma en las ciudades que estamos llamados a vivir y a no padecer?
  • ¿Qué instrumentales, qué técnicas, qué metódicas, qué saberes, qué comunidades de aprendizaje plurales convocar para iniciar un fuerte envión que re-signifique a la ciudad desde la poética de la siembra agroecológica en la propia urbe de nuestros días?
  • ¿Qué maravilla sembrar, cuidar y cosechar para crecer como matria urbana poblada de sabidurías y seres heroicos sin que el hostigamiento imperial y apátrida nos haga perder la cosecha vital que ya hacemos?
  • ¿Qué se podrá ensemillar en tierra fértil para que se diluyan duras e históricas diferencias entre la fuerza y poder constituyente y la fuerza y poder constituido en aras de salvar(nos) desde la siembra de rubro agrícolas y de valores y principios ecosocialistas y no desde las categorías de la sustentabilidad exógena y ajustada a criterios no propios?
Un primer CONVAUPER para atizarnos y relocalizar dudas, saberes, propuestas, visiones es lo que ofrendamos para los días 14, 15 y 16 de noviembre de 2018 en nuestra casa de los saberes, la quinceañera Universidad Bolivariana de Venezuela con sede en Caracas , como gesto humilde de repensar(nos) juntos y juntas desde las tantas ganas, maravillas, fortalezas y dudas dignas que, permeadas desde nuestro paisaje humano y cultural campesino, poblaron las ciudades que somos y que ahora nos demandan acción poética y eco-militante para la alimentación sana de los cuerpos, almas y conciencias.
Convocamos pues, desde este momento, a la participación plena a este Primer Congreso Venezolano de Agricultura Urbana y Peri-rural. Tejamos juntos y congreguemos lo mejor de nuestros ánimos y esfuerzos por la matria eco-socialista bolivariana y chavista que ya ha iniciado sus pasos hacia un país de agroproductores hermanados a otra vida en la urbe menos agresora de la naturaleza, sus diversas formas vivas y sus tiempos de producción y reproducción.

Si deseas participar en el 1er. Congreso de Agricultura Urbana y Peri-Rural en el marco del CONEA 2018 accede al siguiente Instructivo 1er Congreso Venezolano de Agricultura Urbana y Peri Rural CONEA UBV 2018

sábado, agosto 04, 2018

Celebrado en los espacios del Organopónico Hugo Chávez del Núcleo de Desarrollo Endógeno Fabricio Ojeda (Catia, Municipio Libertador) taller de aislamiento y propagación del hongo Trichoderma. Hacia la consolidación del segundo laboratorio artesanal de bio-insumos agroecológicos. (PFG Agroecología – UBV) Caracas, 26 de julio de 2018.



Texto y fotografías: MSc. Nicanor Cifuentes Gil

                  En los jueves de Proyecto Académico Comunitario (PAC) continuamos con la planificación centrada en la articulación de esfuerzos que, desde la dimensión agroecosistémica tributen a la organización y a la praxis productiva emancipadora y no dependiente ni de recetas ni de enfoques provenientes de la racionalidad explotadora y agresora de la naturaleza.
                En ese sentido el jueves 26 de julio, a la par de la conmemoración de un año más de la revolución cubana adelantada por el luminoso y valiente pueblo revolucionario hijo de Fidel y los “barbudos cubanos”, nos acercamos a los espacios del Organopónico Hugo Chávez Frías para asistir a un taller de aislamiento y propagación del hongo Trichoderma como un paso importante más que se suma a los que semanas atrás dimos hacia la consolidación del segundo laboratorio artesanal de bio-insumos agroecológicos en este espacio del poder popular productivo.
                Es importante destacar que este espacio de organización comunitario se encuentra inserto en el Núcleo de Desarrollo Endógeno Fabricio Ojeda en la localidad de Catia del Municipio Libertador y es aquí donde convergieron compañeros agroproductores invitados provenientes del Conuco Bucarito ubicado en el Valle – Longaray (Parroquia El Valle) junto con los estudiantes de las secciones 3 – 2 y 4-1 de el Programa de Formación de Grado en Agroecología de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Esta necesidad de articulación nos lleva a trascender espacios meramente formativos anclados en teorías y retóricas nada ajustadas a los tiempos que vivimos donde el asedio imperial se manifiesta e una incesante y desmoralizadora guerra no convencional que ha develado las fuertes dependencia que como país amparado en la renta proveniente de la extracción y exportación de petróleo tenemos como nación.
                En este sentido desde la pedagogía y esfuerzo humano de la profesora y amiga Lisbeth Gallardo y con la anfitrionía del coordinador del Organopónico Hugo Chávez, el compañero agroproductor Jesús Méndez pudimos encontrarnos en las aulas de la escuela primaria para desplegar el taller que pretendió fundamentalmente en dotarnos de experiencias para lograr aislar y finalmente propagar (de manera eficiente, económica y agroecológica) el hongo benéfico del género Trichoderma presente en la localidad para apuntalar paulatinas y robustas relaciones simbióticas (micorrizas) entre el hongo y las raíces de especies vegetales sembradas en el organopónico y en las casas de invernadero.
                Desde un instrumental altamente artesanal mismo que puede lograrse con mínimo esfuerzo y con mucha gana de perseverancia como comunidad de aprendizaje asumimos el “paso a paso” de la experiencia con ánimo de aclarar las dudas que cada acción pudiera generar así como las maneras de darle solvencia una vez que se generase alguna contingencia o dificultad logística.
                Es así como guiados por la profesora y agroecóloga Gallardo (egresada de la UBV) pudimos hacer:
1)       La toma (representativa) de las muestras de suelo del Organopónico Hugo Chávez.
2)       La preparación del medio de cultivo con insumos económicos que no significaron erogar grandes sumas de dinero ni de un sofisticado instrumental de laboratorio.
3)       La dilución de la muestra de suelo en agua destilada para el aislamiento del hongo del género Trichoderma.
4)       El inoculo de esta muestra de suelo previamente diluida en el medio de cultivo preparado por los estudiantes e invitados agroproductores a la experiencia.
                Más allá de las dificultades pudimos entender lo importante de este esfuerzo de “poner el cuerpo, la mente y el corazón” en sintonía efectiva para poder conocer la ciencia que está detrás de la necesidad de aislar y propagar este hongo benéfico y así tributar al ensanchamiento de la productividad de la siembra de este espacio de trabajo agroecológico. Sin dependencias a enfoques ni a “recetas” no pensadas por nosotras y nosotros pudimos hacer una ciencia participativa, des-institucionalizada y vinculada a la organización productiva del poder popular mismo que está llamado a empoderarse y sumar grandes hazañas heroicas para levantar nuestra cosecha de hortalizas y legumbres así como rubros proteicos animales a escala nacional.
                Así, desde un aporte centrado en la alfabetización ecológica afectiva y efectiva, logramos insistir, en dar un paso más para que el logro del segundo laboratorio artesanal de bioinsumos no quede en anhelo que se pospone y sí que sea un desafío que nos lleve a seguir articulando asombros, tareas y seres resueltos en organicidad colectiva ganados para la grande tarea de contribuir desde el conocimiento y las ciencias al despliegue de los poderes creadores del pueblo.
                El afecto que se imprimió a este evento ayudó a avanzar cada una de estas fases que se propusieron desde un principio para que el objetivo general del taller se diese por completo. Los estudiantes se complementaron con los agroproductores comunitarios (adultos mayores en su mayoría) y el coordinador del Organopónico pudo ver que nuestro ánimo no decae y que estamos colectivamente resueltos a dar respuestas a las duras coyunturas que nos desafías de seguido.
                Con un enfoque robinsoniano de “aprender haciendo” pudimos en comunidad entre – ayudarnos y potenciar conocimiento cónsono con nuestras actuales posibilidad y así poder multiplicar lo aprendido en otros espacios y tiempos con la intencionalidad de derrotar la cultura de muerte amparada en el uso de agroquímicos y de economías especulativas destinadas a implosionar el mundo posible que estamos llamados a erigir sin demora.
                Sirvan pues esta nota hecha con intencionalidad de socialización de esta experiencia y las imágenes fotográficas que hacen registro de la actividad como un aporte a la construcción y apoyo de una ciencia popular venezolana/nuestramericana que sea capaz de rescatar acervos, experiencias de ensemillamiento, cuido y cosecha de rubros agrícolas que, desde la sabiduría ancestral y contemporánea de nuestros y nuestras maestros y maestras pueblo, sepa ver que es este el más importante insumo ético para no desmayar en el objetivo fundamental del Programa de Formación de Grado en Agroecología de la Universidad Bolivariana de Venezuela que no es más que impulsar el diálogo de saberes y al pueblo emancipado que “desde abajo” en su gesta de construir  lógicas y realidades revolucionarias alejadas de la racionalidad expoliadora y de muerte del sistema capitalista neoliberal cosificador de la vida diversa.
                Una experiencia de taller, una lección que desde la simbiosis que se da en la micorriza nos convoca al trabajo articulador del pueblo organizado y la universidad popular para erigir una ciencia que asuma el cúmulo de conocimientos, el grande acervo tecnológico capaz de potenciar la vida, la productividad hacia la soberanía alimentaria y hacia la organización del poder popular revolucionario bolivariano y chavista, es que ofrendamos esta nota para seguir dando humilde testimonio de esfuerzos que la más de las veces quedan invisibilizados por la vorágine y turbulencia de estos días, semanas, meses y años de desafío histórico profundo.




 Encuentro entre los integrantes tanto del Conuco Bucarito (Longaray, Parroquia El Valle), los estudiantes del PFG Agroecología de la UBV (Secciones PAC 3-2 y 4-1) y el coordinador del Organopónico Hugo Chávez, Jesús Méndez.

 
 La compañera y docente Lisbeth Gallardo ofrenda las primeras indicaciones previas al inicio del Taller.



 Toma de las muestrasde suelo con la intención de colectar esporas del hongo benéfico del género Trichoderma

 Una vez hechas las tomas de muestras de suelo procedemos a iniciar la conversa del Taller.

Acá parte del instrumental de vidrio esterilizado que se empleará para contener el medio de cultivo para inocular al hongo del género Trichoderma.


 En la cocina organizamos la metodología de elaboración del medio de cultivo. Se toman apuntes para no perder detalle alguno.


Elaboración artesanal del medio de cultivo para inocular la muestra de suelo con el hongo del género Trichoderma diluida en agua destilada.


Los participantes nos encontramos aprendiendo y actuando. En la imagen la compañera María Meneses (Conuco Bucarito) vierte el medio de cultivo en los contenedores de vidrio donde inocularemos la muestra de suelo diluida con agua destilada.



Volvemos al aula de clase para repasar el protocolo (o "paso a paso"). Ya hemos elaborado el medio de cultivo y procedemos a entender cómo se efectúa la dilución de los 10 gramos de muestra de suelo en varias fases hasta lograr una dilución propicia.
 

La compañera y docente Lisbeth Gallardo explica el protocolo para entender y efectuar la dilución de la muestra de suelo en el agua destilada. En primer plano la estudiante Yngrid Ruíz lleva adelante las diluciones.


 
 Hechas las diluciones volvemos nuevamente a la cocina para aplicar la dilución de la muestra de suelo en agua destilada en los frascos donde vertimos el caldo de cultivo que propiciaría el crecimiento de los hongos del género Trichoderma.

Atentas y atentos hacemos las anotaciones de cada uno de los pasos efectuados.



domingo, julio 29, 2018

Socialización del Núcleo Académico de Agroecología Política (NAAP) ante los demás núcleos académicos del Centro de Estudios Ambientales (CEA - UBV). Caracas, 25 de julio de 2018.



              

                                                                                                              
              Texto e imágenes: MSc. Nicanor Cifuentes Gil
         
         Con el objeto de formalizar la adhesión al Centro de Estudios Ambientales de la Universidad Bolivariana de Venezuela y de socializar la justificación y los objetivos generales y específicos del Núcleo Académico de Agroecología Política el miércoles 25 de julio de 2018 se logró un importante espacio – tiempo para encontrarnos y sumar esfuerzos conjuntos, integrales para articular investigaciones y acciones que tributen al V Objetivo Histórico del Plan de la Patria 2019 – 2025.

                Con apuesta grande hacia enfoques político críticos para asumir la investigación ecosistémica y agroecológica política venezolana – nuestramericana desde diversas y rigurosas  propuestas de acercamiento, entendimiento y transformación de la realidad resultan ser uno de los más importantes aportes de este núcleo académico que se estrena en la dimensión de estudios ambientales ya existente en la UBV. 

                Con una breve y diáfana exposición de motivos se pudo escuchar de “viva voz” el testimonial académico por parte de los investigadores, y docentes del Programa de Formación de Grado en Agroecología, proponentes de este núcleo de las diversas temáticas y experiencias que se adelantan desde los Proyectos Académico Comunitarios (PAC) e investigaciones interinstitucionales para incidir en las dinámicas productivas de conocimientos, rubros  e insumos agroecológicos necesarios para la transición, planificada y ordenada, hacia la agroecología escalada desde los diversos contextos locales/regionales/nacionales para así  trascender la agricultura basada en la racionalidad de la muerte que ha sido la que cosifica y ve a la naturaleza como mercancía o recurso explotable infinito.

                Con fuerte convicción del desafío que representa investigar, entender y transformar situaciones ancladas a turbulencias propiciadas por la guerra no convencional de la cual somos víctimas permanentes a nivel nacional se asumió el compromiso ético bolivariano y chavista de trabajar por un núcleo con capacidad de articulación con los núcleos académicos hermanos del Centro de Estudios Ambientales con el fin de “entre-ayudarnos” de “polinizar” las mejores estrategias, enfoques y acciones conjuntas que redunden en investigaciones altamente necesarias y aplicables a la realidad socio-ambiental que estamos convocados a asumir para pedagogizar(nos) en conocimiento y en vínculo con el poder popular constituyente, ese mismo “poder” que “desde abajo” ha sido capaz desde su convicción agroproductiva y vinculada a la madre naturaleza no dejarse permear de la “líquida” e incontenible (dada su alta capacidad de penetración) cultura parásita de la renta proveniente de la exportación de combustibles fósiles.

                Tiempo desafiante este que genera oportunidades de repensar métodos, metódicas y metodologías, que nos convoca a dignos “balbuceos” con nuevos marcos categoriales que terminen de deslastrarnos de dependencias cognitivas paridas desde otras racionalidades y emocionalidades altamente cosificadas y tributarias de la modernidad y su expresión económica el capitalismo neoliberal en su fase más belicista y expoliadora del trabajo humano y la naturaleza.

                Con la sumatoria de testimoniales académicos y con el saludo y las observaciones pertinentes de los voceros de los núcleos académicos ya existentes del Centro de Estudios Ambientales se da un importante espacio de debate que el auditorio conformado por docentes y estudiantes de nuestra Universidad agradeció.

                Sirvan las imágenes y la pronta promesa de socialización de las láminas explicativas que como referencia se proyectaron ese día como un esfuerzo comunicacional humilde que aspira a ser “caja de resonancia” de estos importantes logros que juntas y juntos somos capaces de propiciar para seguir “en ristre” con la gana de materializar una universidad atizada por el abrazo al bravo pueblo venezolano, nuestramericano y del Sur planetario.

Presentación del Núcleo Académico de Agroecología Política (NAAP) por parte del Centro de Estudios Ambientales (CEA). Universidad Bolivariana de Venezuela - Eje Geopolítico Cacique Guaicaipuro.
 
 
 Docentes y estudiantes de la Universidad Bolivariana de Venezuela interesados en la socialización del NAAP.






 Presentación de la justificación y objetivos generales y específicos del NAAP. Profesor e investigador de la agroecología Roberto Pérez Kepp.

 El joven investigador y técnico superior universitario en Agroecología Gerard Molina expone sus pareceres vinculados a la pertinencia del NAAP.


 Testimonio académico de la docente Oli Quiñones adscrita al NAAP.


 Testimonio y Prospectiva del NAAP por parte de la docente e investigadora Begoña Anchustegui.