jueves, mayo 25, 2017

Ecosocialismo, cambio climático y crisis civilizatoria

 
 
Entrevista a Michael Lowy

La siguiente entrevista fue realizada por Miguel Fuentes, licenciado en Arqueología, historiador e investigador de doctorado en el Instituto de Arqueología del University College London (Reino Unido).Tomado de: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=226325&titular=ecosocialismo-cambio-clim%E1tico-y-crisis-civilizatoria-

Nota del entrevistador  
Pongo a disposición de los movimientos sociales esta entrevista realizada al intelectual marxista Michael Lowy, uno de los referentes más importantes del pensamiento anticapitalista a nivel internacional, en torno al creciente peligro de la crisis ecológica y su importancia como problema estratégico central para el marxismo.  

Reflexionando en torno a una serie de tópicos tales como el cambio climático, el ecosocialismo y los desafíos del movimiento revolucionario durante las próximas décadas, las ideas de este intelectual constituyen un claro llamado de advertencia para las filas de la izquierda anticapitalista.  

Tal como queda en evidencia a partir de las palabras de Lowy, será justamente gracias a la capacidad que tengan las organizaciones de izquierda para integrar estos debates en sus respectivos ejes estratégicos, políticos y tácticos, así como también para ponerlos en el centro de sus respectivos análisis de la realidad mundial, que aquellas podrán prepararse (o no) para enfrentar el último desafío programático de la revolución socialista: el peligro del colapso de la civilización y la extinción humana, o bien, en palabras de Lowy… la amenaza de un ecosuicidio planetario.
El peligro de un ecosuicidio planetario como problema estratégico central de la izquierda
- ¿Que es el ecosocialismo y cuáles son sus referentes? 

El ecosocialismo es una alternativa radical al capitalismo que resulta de la convergencia entre la reflexión ecológica y la reflexión socialista (marxista). Su premisa fundamental es que la preservación de un ambiente natural favorable para la vida en el planeta es incompatible con la lógica expansiva y destructiva del sistema capitalista. No se pueden salvar los equilibrios ecológicos fundamentales del planeta sin atacar al sistema, no se puede separar la luchar por la defensa de la naturaleza del combate por la transformación revolucionaria de la sociedad. 

Existe hoy una corriente ecosocialista internacional que con ocasión del Foro Social Mundial de Belem (enero de 2009) publicó una declaración sobre el cambio climático, firmada por centenas de personas de 45 países. Entre sus precursores se encuentran figuras tales como Manuel Sacristán (España), Raymond Williams (Inglaterra), André Gorz (Francia), James O’Connor (Estados Unidos), y entre sus representantes actuales están el coautor del Manifiesto Ecosocialista Internacional (2001) [1] Joel Kovel (Estados Unidos), el marxista ecológico John Bellamy Foster (Ibíd.), el indigenista peruano Hugo Blanco, la ecofeminista canadiense Terisa Turner, el marxista belga Daniel Tanuro y muchos otros. 

El ecosocialismo se disocia de dos modelos inoperantes: 1) La ecología conformista, que adapta sus propuestas al mercado y busca desarrollar un “capitalismo verde” –es decir una ilusión nefasta o, en muchos casos, una mistificación. 2) El pretendido “socialismo real” (la fallida URSS, China, etc.), el cual no fue más que una caricatura burocrática del socialismo basada en una imitación servil del aparato técnico capitalista y en un productivismo anti-ecológico tan destructor de la naturaleza como su equivalente occidental. 

El ecosocialismo propone una reorganización del conjunto de modo de producción y de consumo basada en criterios exteriores al mercado capitalista: las necesidades reales de la población y la defensa del equilibrio ecológico. Esto significa una economía de transición al socialismo, en la cual la propia población – y no las “leyes de mercado” o un buró político autoritario- decidan, en un proceso de planificación democrática, las prioridades y las inversiones. 

Esta transición conduciría no sólo a un nuevo modo de producción y a una sociedad más igualitaria, más solidaria y más democrática, sino también a un modo de vida alternativo, una nueva civilización ecosocialista más allá del reino del dinero, de los hábitos de consumo artificialmente inducidos por la publicidad, y de la producción al infinito de mercancías inútiles. El “Buen Vivir” de la tradición indígena de las Américas es una importante fuente de inspiración para esta alternativa. 

- ¿Cuáles son los principales aportes del ecosocialismo a la teoría marxista y la práctica de las organizaciones de izquierda?
 
Muchos ecologistas critican a Marx por considerarlo un productivista. Tal crítica nos parece completamente equivocada: al hacer la crítica del fetichismo de la mercancía, es justamente Marx quien coloca la crítica más radical a la lógica productivista del capitalismo, la idea de que la producción de más y más mercancías es el objeto fundamental de la economía y de la sociedad. 

El objetivo del socialismo, explica Marx, no es producir una cantidad infinita de bienes, pero sí reducir la jornada de trabajo, dar al trabajador tiempo libre para participar de la vida política, estudiar, jugar, amar. Por lo tanto, Marx proporciona las armas para una crítica radical del productivismo y, notablemente, del productivismo capitalista. En el primer volumen del El Capital, Marx explica cómo el capitalismo agota no sólo las fuerzas del trabajador, sino también las propias fuerzas de la tierra, agotando las riquezas naturales. Así, esa perspectiva, esa sensibilidad, está presente en los escritos de Marx, sin embargo, no ha sido suficientemente desarrollada. 

Es verdad, entretanto, que algunos escritos de Marx, y sobretodo de Engels (el “Anti-Dühring” por ejemplo) plantean que la tarea de una revolución sería únicamente cambiar las relaciones de producción, que se han convertido en trabas al libre desarrollo de las fuerzas productivas. Creemos que, desde una perspectiva ecosocialista, se necesita de una visión mucho más radical y profunda de lo que debe ser una revolución socialista. Se trata de transformar no sólo las relaciones de producción y las relaciones de propiedad, sino la propia estructura de las fuerzas productivas, la estructura del aparato productivo. Hay que aplicar al aparato productivo la misma lógica que Marx pensaba para el aparato de Estado a partir de la experiencia de la Comuna de París cuando aquel decía lo siguiente: “los trabajadores no pueden apropiarse del aparato del Estado burgués y usarlo al servicio del proletariado, no es posible, porque el aparato del Estado burgués nunca va a estar al servicio de los trabajadores. Entonces, se trata de destruir ese aparato de Estado y crear otro tipo de poder”. 

Esa lógica tiene que ser aplicada también al aparato productivo: el cual tiene que ser, sino destruido, al menos radicalmente transformado. Este no puede ser simplemente apropiado por las clases subalternas, y puesto a trabajar a su servicio, pues necesita ser estructuralmente transformado. A manera de ejemplo, el sistema productivo capitalista funciona sobre la base de fuentes de energía fósiles, responsables del calentamiento global –el carbón y el petróleo– de modo que un proceso de transición al socialismo solo sería posible cuando se diera la sustitución de esas formas de energía por energías renovables: por ejemplo el agua, el viento y, sobre todo, la energía solar. 

Por eso, el ecosocialismo implica una revolución del proceso de producción, de las fuentes energéticas. Es imposible separar la idea de socialismo, es decir de una nueva sociedad, de la idea de nuevas fuentes de energía, en particular del sol, algunos ecosocialistas hablan ya de un “comunismo solar”, pues entre el calor, la energía del sol, el socialismo y el comunismo habría una especie de afinidad electiva. 

Pero no basta tampoco transformar el aparato productivo y los modelos de propiedad, es necesario transformar también el patrón de consumo, todo el modo de vida en torno al consumo, que es el patrón de capitalismo basado en la producción masiva de objetos artificiales, inútiles, y peligrosos. Por eso se trata de crear un nuevo modo de consumo y un nuevo modo de vida, basado en la satisfacción de las verdaderas necesidades sociales, lo cual es algo completamente diferente de las presuntas y falsas necesidades producidas artificialmente por la publicidad capitalista. De ello se desprende pensar la revolución ecosocialista como una revolución de la vida cotidiana, como una revolución por la abolición de la cultura del dinero y de la mercancía impuesta por el capitalismo. 

El ecosocialismo no es sólo la perspectiva de una nueva civilización, una civilización de la solidaridad -en el sentido profundo de la palabra, solidaridad entre los humanos, pero también con la naturaleza- es también una estrategia de lucha, desde ya, aquí y ahora. No se trata de esperar hasta el día en que el mundo se transforme, sino a comenzar desde ya, ahora, a luchar por esos objetivos. Se trata de promover la convergencia, la articulación entre luchas sociales y luchas ecológicas, las cuales tienen el mismo enemigo: el sistema capitalista, las clases dominantes, el neo-liberalismo, las multinacionales, el FMI, la OMC. Los indígenas de América Latina, desde las comunidades andinas del Perú hasta las montañas de Chiapas, están en la primera línea de este combate en defensa de la Madre Tierra, de la Pachamama, en contra del sistema. 

- Noam Chomsky ha afirmado en años recientes que la crisis ecológica es más importante que la crisis económica [2], ¿qué opina sobre esta frase?
 
¡Estoy enteramente de acuerdo con Noam Chomsky! La crisis económica es grave, porque le sirve a las clases dominantes, al capital financiero, para aplicar sus recetas neo-liberales, agravando el desempleo, destruyendo conquistas sociales, privatizando los servicios públicos, etc. Pero la crisis ecológica es algo mucho más importante, y mucho más peligroso porque amenaza las condiciones de vida de la humanidad en el planeta. 

- ¿A que se refiere cuando habla de un posible ecosuicidio planetario?
 
La civilización capitalista industrial moderna es un tren suicida que avanza, con una rapidez creciente, hacia un abismo: el cambio climático, el calentamiento global. Se trata de un proceso dramático que ya empezó, y que podrá llevar en las próximas décadas a una catástrofe ecológica sin precedente en la historia humana: elevación de la temperatura, desertificación de las tierras, desaparición del agua potable y de la mayoría de las especies vivas, multiplicación de los huracanes, elevación del nivel del mar -hasta que Londres, Ámsterdam, Venecia, Shanghái, Rio de Janeiro y las demás ciudades costeras queden bajo el agua. ¿A partir de un cierto nivel de elevación de la temperatura, será aún posible la vida humana en este planeta? Nadie puede contestar con seguridad esta pregunta. 

- ¿Es dicho ecosuicidio planetario una situación hipotética o bien es una posibilidad concreta para las próximas décadas?
 
Los científicos, como James Hansen -durante muchos años el climatólogo de la NASA en Estados Unidos- nos explican que el cambio climático no se desarrollará en forma gradual, sino que con saltos cualitativos. A partir de un cierto nivel de calentamiento -2° centígrados más allá de las temperaturas pre-industriales- el proceso se tornará irreversible e imprevisible. Esto puede suceder en las próximas décadas, sobre todo si se confirman una serie de evidencias científicas recientes: derretimiento de los hielos de los polos con más rapidez de lo previsto; masivas emisiones de metano (un gas con mucho mayor efecto de invernadero que el CO2) por el derretimiento del permafrost en Siberia, Canadá, etc. Nadie puede prever cuando se dará el vuelco, y por lo tanto no tienen sentido las previsiones que se refieren al año 2100. 

- Una serie de científicos ha comenzado a alertar sobre una gran crisis planetaria en el caso de que el calentamiento global supere los 2 grados centígrados, produciendo con ello un importante quiebre de los sistemas agrícolas. Ideas similares han venido siendo discutidas en el ámbito de los estudios energéticos, planteándose la posibilidad de una crisis estructural cercana del capitalismo como producto del agotamiento del petróleo y los combustibles fósiles (fenómeno denominado Peak Oil) [3] . ¿Cómo se relacionaría la idea en torno al peligro de un ecosuicidio planetario con la posibilidad de un fenómeno de colapso capitalista, aquello como consecuencia del avance de la crisis ecológica en el futuro próximo?
 
En primer lugar: no tiene sentido discutir del Peak Oil como se hacía aún hace algunos años. El problema no es el agotamiento del petróleo, sino que hay demasiadas reservas de petróleo y carbón. Si se queman estas reservas fósiles, el calentamiento global será inevitable y catastrófico. 

Ahora bien, la crisis ecológica, por sí misma, no lleva a un colapso del capitalismo. El capitalismo puede sobrevivir en las peores condiciones energéticas y agrícolas. No hay ningún mecanismo automático que lleve a un colapso capitalista. Habrá crisis terribles, pero el sistema encontrará alguna salida, en forma de guerras, dictaduras, movimientos fascistas, etc. Así fue en los años 1930 y así puede pasar en el futuro. Como decía Walter Benjamin: “el capitalismo nunca va morir de muerte natural”. Si queremos poner un fin al sistema capitalista, esto solo será posible por un proceso revolucionario, una acción histórica colectiva anticapitalista. El capitalismo solo desaparecerá cuando sus víctimas se levanten en contra de él, y lo supriman. 

- Marx afirmó en el Manifiesto Comunista que la historia de la humanidad ha sido hasta hoy la historia de la lucha de clases, y que esta lucha terminó siempre en la victoria de una clase sobre otra… o bien “en la destrucción de las dos clases en conflicto”. En nuestros días, más de siglo y medio después de aquella afirmación, un equipo de investigadores financiados parcialmente por la NASA ha hecho público un estudio en el cual se sugiere, entre otras cosas, que la combinación de los efectos del cambio climático y los niveles de concentración extrema de riquezas, así como también de una futura escasez de recursos a nivel mundial, estarían a punto de producir el derrumbe de la civilización contemporánea [4] . ¿Podríamos decir hoy que la sincronización entre la crisis ecológica, económica y social constituiría la materialización histórica de aquella posibilidad prevista por Marx en torno a una posible autodestrucción de las clases fundamentales del capitalismo?
 
Creo que se trata de realidades distintas. La concentración extrema de riquezas no conduce a la “destrucción de las dos clases en lucha”: es sencillamente la victoria de una de las clases, la burguesía financiera parasitaria, en contra de las clases subalternas... 

Ahora bien, la crisis ecológica si puede tener como resultado el derrumbe de la civilización actual, y la autodestrucción de las clases de la sociedad moderna, según la previsión de Marx. Si se permite al capitalismo destruir al planeta, todos los seres humanos serán víctimas. Pero la mentalidad de los capitalistas, en particular la oligarquía fósil -los intereses de la industria del carbón, del petróleo y sus asociados de la electricidad, del transporte, de la industria química, etc., podría ser resumida con la famosa frase del rey francés Luis XIV: “Después de mí el diluvio”. 

- Durante las primeras décadas del siglo XX, algunas importantes figuras del marxismo tales como Lenin, Trotsky o Gramsci, debieron enfrentar los horrores de las guerras mundiales y el fascismo. En nuestro caso, en cambio, pareciera que tenemos ante nosotros un horizonte destructivo muy superior al que dichos revolucionarios podrían haber siquiera imaginado. Un ejemplo de esto puede graficarse en los efectos hipercatastróficos que podría llegar a tener pronto el cambio climático, así como también en el comienzo de lo que algunos importantes referentes científicos han denominado como la VI Extinción Masiva de la Vida Terrestre. Otra denominación en boga de este fenómeno es la de antropoceno y su posible relación con un fenómeno de extinción inminente de la propia especie humana [5] . ¿Es correcto para usted afirmar que nos encontraríamos a las puertas de un salto destructivo inédito de la dinámica capitalista?
 
Hay un consenso creciente entre los científicos en torno a que hemos entrado en una nueva era geológica, el antropoceno, una era en la cual la acción humana -de hecho, la civilización capitalista industrial moderna- determina los equilibrios del planeta, para empezar el clima. Una de las características del antropoceno es el proceso de la VI Extinción Masiva de las Especies Terrestres, que ya empezó. 

La elevación de la temperatura global encima de 2° centígrados tendrá sin dudas efectos “hípercatastróficos”, que no se pueden comparar con otros eventos históricos (guerras, etc.), sino sólo con eventos de otras eras geológicas cuando, por ejemplo, la mayoría de las costas de los continentes actuales estaba bajo el mar. 

No creo que se pueda afirmar que la extinción de la especie humana sea “inminente”. Es un peligro real, una amenaza, pero en las próximas décadas. 

- Hace más de un siglo Rosa Luxemburgo lanzó una de las tal vez más oscuras advertencias de la tradición marxista: esto es, su famosa frase de “socialismo o barbarie”. En el caso de Walter Benjamin es igualmente conocida su advertencia en torno a la necesidad de “cortar la mecha antes de que la chispa llegue a la dinamita”, esto haciendo alusión a la posibilidad de un “fin catastrófico” (negativo) del desarrollo capitalista. Hoy, cuando ha pasado más de un siglo en el cual el capitalismo ha seguido imponiendo su voluntad a costa de la humanidad completa… ¿es posible decir que la barbarie ha triunfado… o bien que se encontraría cerca de hacerlo?
 
La barbarie no ha triunfado aún. Tampoco sabemos si se encuentra cerca de hacerlo. Todo depende de la capacidad de resistencia de las víctimas del sistema: es decir, también, de nosotros. El fatalismo es un error político. Como decía Gramsci, necesitamos el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad. 

- En décadas recientes, algunas de las ideas-fuerza más importantes que la intelectualidad capitalista integró en su programa ideológico fueron aquellas alrededor de los conceptos de “fin de la historia”, “fin de la lucha de clases” y “fin de la clase obrera”. Dejando a un lado el evidente triunfalismo capitalista que acompañó el desarrollo de dichas ideas durante los años 80 y 90… ¿pueden considerarse hoy dichos conceptos, de cara al posible ecosuicidio planetario que podría traer consigo la crisis ecológica, como verdaderas “intuiciones teóricas” (inconscientes) de la clase capitalista respecto a la dinámica auto-destructiva (terminal) que se abría con el ciclo neoliberal? ¿Es el peligro del “fin de la historia” hoy un peligro real?
 
El posible ecosuicidio planetario es un peligro real, pero nada tiene que ver con los discursos ideológicos del “fin de la historia” o de la lucha de clases, que proclamaban la eternidad del capitalismo neoliberal. Al revés, la lucha de clases es el método para poner un fin a la dinámica autodestructiva del capital. 

- ¿Cómo podemos pensar esta situación desde el marxismo y prepararnos para un escenario de crisis con una magnitud posiblemente muy superior a la que enfrentó el campo de las luchas sociales en los últimos siglos?
 
El marxismo nos permite entender la naturaleza destructiva del capitalismo, su tendencia inexorable a la expansión perpetua, y por tanto su contradicción con los límites naturales del planeta. El marxismo nos permite ubicar en las víctimas del sistema, en las clases y grupos oprimidos y explotados el sujeto posible de una transformación anticapitalista. Finalmente, el marxismo nos propone, con el programa socialista, los fundamentos de una alternativa radical al sistema. Pero, sin dudas, como hemos planteado más arriba, necesitamos una reformulación ecosocialista de las concepciones marxistas.

- ¿Es la revolución social y una política anticapitalista que se plantee la expropiación de la burguesía y la toma del poder de los trabajadores un paso necesario ya sea para frenar el desastre que se avecina, o bien para prepararnos para resistir el colapso?
 
Frenar el desastre es una tarea inmediata. Cada cañería de petróleo que se interrumpe, cada central eléctrica de carbón que se cierra, cada bosque que se protege contra la voracidad destructora del capital, frena el desastre. Pero sólo se podrá impedir el derrumbe de la civilización humana destruyendo al sistema con una revolución socioecológica. 

- ¿Es necesario adaptar el programa y la política de la revolución socialista de cara a los nuevos peligros que supone la combinación entre crisis ecológica, económica y social durante el presente siglo? ¿Qué elementos nos entrega el Manifiesto Ecosocialista para esta tarea?
 
El Manifiesto Ecosocialista no tiene la respuesta a todos estos interrogantes. Sencillamente plantea que el socialismo del siglo XXI tiene que ser un socialismo ecológico, y viceversa: de poco nos sirve una ecología que no sea socialista. Su principal tesis es que el sistema capitalista es incompatible con la preservación de la vida en nuestro planeta. El programa socialista tiene que transformarse en programa ecosocialista, integrando de manera mucho mas central la cuestión de la relación con la naturaleza que en la tradición socialista o comunista del siglo XX. 

- Uno de los principios fundamentales del marxismo revolucionario ha sido el de defender el rol de la clase obrera como sujeto social de la revolución socialista. Ahora bien, si consideramos que un posible colapso civilizatorio inminente se asociaría al derrumbe de la sociedad industrial y, por ende, a la desintegración del propio sujeto obrero en vastas regiones del planeta… ¿es posible seguir defendiendo la centralidad del movimiento obrero en la lucha de clases y el proyecto socialista?
 
La combinación de las crisis “tradicionales” del capitalismo y la crisis ecológica crea las condiciones para una amplia alianza de fuerzas sociales en contra del sistema. Potencialmente, como lo planteaba “Occupy Wall Street”, los 99 % que no tienen un interés fundamental en la mantención del sistema, son actores posibles para su superación. De hecho, desde la Conferencia Intergaláctica de los Zapatistas en Chiapas en 1996, y los eventos de Seattle en 1999, hasta los movimientos recientes de Indignados, vemos los primeros elementos de esta coalición antisistémica. Participan en ella sindicalistas, ecologistas, movimientos indígenas, campesinos, movimientos de mujeres, asociaciones cristianas, corrientes revolucionarias, movimientos de la juventud, grupos de vecinos, militantes socialistas, comunistas y anarquistas. Hoy en día en América Latina las comunidades indígenas y campesinas están en la vanguardia de las luchas socio-ecológicas, anti-neo-liberales, anti-imperialistas y anticapitalistas. Pero en último análisis, la principal fuerza de esta coalición son los trabajadores, en el sentido amplio: los que viven de la venta de su fuerza de trabajo, o de su proprio trabajo individual o comunitario. Esta amplia clase de trabajadores, que no debe ser confundida solamente con los obreros industriales, constituye la mayoría de la población, y sin su acción colectiva ninguna revolución será posible. 

- Otro de los principios tradicionales del marxismo durante el siglo XX fue el de defender la necesidad del control obrero de la producción, la planificación mundial de la economía y la distribución socialista de las riquezas como vías posibles para satisfacer, entre otras cosas, las necesidades materiales del conjunto de la humanidad. Ahora bien, si consideramos que la crisis ecológica que se avecina (y el tipo de quiebre alimentario global que aquella traerá consigo) podría implicar que incluso dichas medidas sean ya insuficientes (ineficaces) para dar respuesta a las necesidades de la población mundial, esto debido a la propia gravedad de la crisis que se avecina y a la inexistencia de tecnologías capaces de asegurar una adecuada producción agrícola ante un escenario de cambio climático híper-catastrófico… ¿Qué hacer? ¿Cómo resolver esta aparente paradoja en la cual un sector de la humanidad pareciera estar ya perdida (muerta) para el proyecto socialista? Más todavía… ¿es posible resolverla?
 
Creo que es prematuro discutir de qué hacer cuando el calentamiento global supere a los 2° centígrados... Nuestra tarea en las próximas décadas es tratar de impedir esto, promoviendo las luchas socio-ecológicas, las varias resistencias anticapitalistas y la consciencia ecosocialista. El objetivo es la abolición del capitalismo, la planificación ecosocialista -en escala local, nacional, continental y en algún momento mundial- la distribución de la riqueza y el control democrático (no sólo “obrero”) de la población sobre la producción y el consumo. 

Por supuesto, es posible que seamos derrotados, y que la humanidad sea llevada por el capitalismo a una catástrofe. Pero en el momento histórico actual, tenemos que llevar adelante, con todas nuestras fuerzas, este decisivo combate para evitar el desastre. 

- Teniendo en cuenta la gravedad de las amenazas implicadas en la crisis ecológica actual… ¿por qué aquellas han sido tan escasamente tratadas en el ámbito de las organizaciones de la izquierda? ¿Es necesario discutir estas amenazas: por ejemplo la pronta agudización del problema alimentario mundial y de la escasez de agua, el posible quiebre de las cadenas productivas de recursos básicos, el desarrollo de ecoguerras imperialistas, o bien la propia posibilidad del colapso del capitalismo y la civilización, tomándolos como nuevos problemas estratégicos fundamentales de la teoría y la practica marxista del siglo XXI?
 
Hay varias explicaciones posibles para el retraso en la toma de consciencia ecológica de la izquierda: 

1) El dogmatismo, la repetición de lo tradicional, la resistencia a aceptar cambios en la teoría y la práctica.
2) El economicismo, la reducción de la política a intereses corporativos inmediatos: por ejemplo “salvar el empleo”, esto sin cuestionar las consecuencias humanas, sociales o ecológicas de estos “empleos”.
3) La influencia de la ideología burguesa del “progreso”, identificado con la expansión, el “crecimiento” de la economía, la producción de más y más mercancías, y el consumismo.
4) El carácter futuro de las amenazas ecológicas -colapso de la civilización- en comparación con los problemas económicos inmediatos: la crisis, el desempleo, etc. 

- En el caso de la izquierda anticapitalista chilena y argentina (por ejemplo en el ámbito trotskista, anarquista, guevarista o indigenista) ninguna organización ha integrado hasta ahora estas discusiones en los respectivos debates teóricos y estratégicos centrales de sus corrientes, así como tampoco al nivel de sus programas, análisis de la realidad internacional, políticas de acción, tácticas de intervención, etc. Una muestra de aquello son en Chile los grupos anarquistas que toman como referente a la expresidenta de la FECH Melissa Sepúlveda, o bien el caso del PTR y su dirigente Bárbara Brito a nivel estudiantil. Otro ejemplo lo constituye el PTS argentino y su órgano La Izquierda Diario. ¿Qué llamado podría hacer a las organizaciones de izquierda y a los movimientos sociales en América Latina para comenzar a debatir estos problemas con la importancia que merecen?
 
En varios países del mundo -Europa, Estados Unidos, América Latina- vemos cada vez más sectores de la izquierda anticapitalista que se definen como ecosocialistas. Es lo que ha pasado, ya hace varios años, con la Cuarta Internacional. En Estados Unidos existe una importante corriente ecosocialista que se manifiesta en revistas marxistas como Monthly Review, Capitalism, Nature and Socialism, Against the Current, etc. Hay que mencionar también la ecología social de sensibilidad anarquista, fundada por Murray Bookchin, que es bastante cercana al ecosocialismo. Uno de los grandes pensadores del indigenismo en América Latina, Hugo Blanco, proclama que las comunidades indígenas ya practicaban el ecosocialismo hace siglos. Podríamos dar varios ejemplos más. 

Pero sin duda muchos grupos de la izquierda anticapitalista están lejos aún de haber integrado, de manera decisiva, la cuestión ecológica en su concepción del socialismo y de la revolución. Es nuestra tarea convencerlos, pacientemente, en una discusión fraternal. Pero quizás más que nuestros argumentos, serán los hechos, cada vez más graves en los próximos años, los que harán cambiar sus ideas. 

Notas:

[1] Nota en torno al Manifiesto Ecosocialista : https://www.rebelion.org/hemeroteca/sociales/lowy090602.htm .
[3] Notas complementarias sobre estas temáticas en los siguientes links:
[4] Link estudio cofinanciado por la NASA sobre un posible colapso capitalista inminente: https://www.theguardian.com/environment/earth-insight/2014/mar/14/nasa-civilisation-irreversible-collapse-study-scientists .
Otros materiales:
- Presentación Cambio Climático, Colapso y Marxismo:
- Intervención sobre Cambio Climático y Colapso en El Mostrador (Chile):
- Entrevista a Peter Wadhams (El Ártico está en peligro)
- Entrevista a Manuel Casal Lodeiro(La izquierda ante el colapso de la civilización industrial )
-Presentación de Peter Wadhams sobre cambio climático (inglés)
- Últimas horas (Trailer)
- Oscurecimiento global y cambio climático
- Home (documental)
Esta entrevista fue realizada por Miguel Fuentes, coordinador de la Página Grupo de Seguimiento de la Crisis Climática Mundial, https://www.facebook.com/seguimientocrisisclimatica/

jueves, abril 27, 2017

El ciclo: Encuentros por la Tierra, se realizó con la participación de las organizaciones zulianas

En el Marco del Día Mundial de la Tierra


Importante e inédito encuentro de eco-militantes en el Puerto Maracaibo.


A pesar de los intentos desestabilizadores que vive el país, los colectivos ecologistas se movilizaron a la convocatoria del Frente de Resistencia Ecológica del Zulia los días 21 y 22 de abril al Centro de Arte de Maracaibo “Lía Bermúdez” donde tuvo lugar el Ciclo: Encuentros por la Tierra. El evento contó con la participación de diversas organizaciones sociales y ecologistas de la región zuliana, que expresaron enfáticamente la importancia de la ecología política para el análisis de las dinámicas territoriales en el escenario político actual.


El día viernes 21 a las 5:00 pm. Inició la actividad en la sala audiovisual del CAM-LB con la proyección del micro animado argentino “Doña Ubenza”, del director J. Manuel Costa y el documental “Berta Vive” de la directora guatemalteca Katia Lara Pineda sobre la lucha de la dirigente indígena hondureña asesinada Berta Cáceres. Luego de la proyección se realizó un conversatorio donde se destacó la amenaza que los dirigentes y las organizaciones sociales viven en nuestro continente ante los conflictos ambientales generados por las compañías mineras y los gobiernos desarrollistas que han decidido abrirles las puertas a las compañías transnacionales para intervenir con proyectos extractivos en los territorios de Nuestra América destruyendo irreversiblemente los ecosistemas y desplazando a los pueblos.


Quedó en evidencia una vez más la conciencia colectiva alcanzada por las comunidades y las organizaciones sociales de los procesos de resistencia necesarios para detener la avanzada minera en nuestro continente y la importancia de mantenerse activos en la movilización y formación permanente para contener el modelo de desarrollo neoliberal que cada día toma nuevos rostros, pero mantiene los mismos proyectos que se traducen en amenazas directas para los pueblos.


El evento cerró el día sábado 22 con el Encuentro Itinerante sobre Ecología Política en Venezuela. La actividad inició desde a las 9:00 am. con la ponencia de Nelson Muñoz integrante de la organización Homo Et Natura, quien presentó un análisis crítico de los discursos construidos en torno al saneamiento del “Lago” de Maracaibo, dejando en evidencia que tanto las iniciativas de los voceros de la oposición zuliana como del gobierno regional parten de una hipótesis errada sobre las problemáticas que presenta el ecosistema estuarino en relación a la salinización como principal fenómeno que perjudica este cuerpo de agua, sin embargo, Muñoz destacó la necesidad de sentarse a discutir las organizaciones ecologistas, las instituciones y la comunidad científica de la región. Indicó que a pesar de las intenciones y las interpretaciones sobre la problemática existe un consenso claro en los científicos que han estudiado el tema, en relación al necesario manejo integral de la cuenca terrestre y los aportes de nutrientes de los ríos tributarios binacionales como el principal problema a tratar antes de pensar en el cierre del canal de navegación y las infraestructuras portuarias.

Nelson Muñoz. Homo et Natura.


En palabras del ponente: “Existe un énfasis evidente por parte del sector político zuliano en priorizar la salinización del cuerpo de agua como el problema más grave del ecosistema, esto pareciera hacerse con el propósito de justificar el necesario e inmediato cierre del canal de navegación y así crear la necesidad de construir puertos en la boca del lago y en el golfo de Venezuela para la actividad mercante y minera. Lo que pondría contra la pared la soberanía de Venezuela, tal como lo dijeron el Presidente Chávez y el Gobernador Arias Cárdenas desde la cárcel en 1992”  


Emiliano Terán Mantovani. Obervatorio Ecología Política Venezuela.


Al terminar la exposición sobre el “Lago” de Maracaibo, inició la ponencia de Emiliano Terán Mantovani, quien expuso un valioso análisis sobre el horizonte ecológico de Venezuela y las luchas de resistencia que existen en torno a los proyectos mineros de alto impacto ambiental, a través de una serie de estudios que articulan la ecología económica y la ecología política Mantovani precisó el avance de la huella ecológica que el modelo petrolero ha dejado en Venezuela y las proyecciones que el proyecto neoextractivista nacional  presenta en nuestro país, particularmente el Arco Minero del Orinoco.


Quizás lo más importante del Ciclo: Encuentros por la Tierra, celebrado en la ciudad de Maracaibo fue el anuncio a las organizaciones sociales y ecologistas de la región del pronto lanzamiento del Observatorio de Ecología Política de Venezuela, un espacio coordinado por militantes del movimiento ecologista que nace para la visibilización, articulación y organización de las luchas surgidas en los territorios donde existen conflictos ambientales, el proyecto contará con un espacio en la web dedicado a la georreferenciación  de conflictos ambientales en Venezuela y una plataforma de publicaciones para el análisis y el debate de nuestra realidad desde la ecología política.  


Al finalizar las ponencias los voceros de las organizaciones sociales y ecologistas presentes manifestaron la importancia del proyecto y la voluntad de participar desde sus espacios de acción en esta plataforma, de igual manera, argumentaron la necesidad de presentar y discutir los proyectos existentes para el saneamiento del lago en universidades, escuelas y comunidades organizadas. 
 
Entre los saldos que arrojó el evento destaca la iniciativa de crear y mantener un espacio de encuentro, proyección audiovisual y debate permanente sobre ecología política en la ciudad de Maracaibo que tendrá lugar cada quince días en la CAM-LB los sábados a las 10:00 am. A partir del sábado 6 de mayo de 2017.

domingo, abril 16, 2017

De cómo la Agroecología y la Educación Popular se abrazan: La Universidad Bolivariana de Venezuela reconoce a l@s maestr@s pueblo agroproductores del camino “Los Españoles”(Caracas). (+ Fotos).



Por: Nicanor Cifuentes Gil
ncifuentesg@gmail.com


Instrúyanse, porque necesitaremos toda nuestra inteligencia, organícense, porque necesitaremos toda nuestra fuerza,
conmuévanse, porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo.
Antonio Gramsci.

La nota que a continuación leemos trata sobre un emocionado y razonado esfuerzo que desde la voluntad docente y pedagógica de los colegas docentes Lilia Ana Márquez Ugueto y Raúl Albán materializa el abrazo, el diálogo entre 15 jóvenes estudiantes del Programa de Formación de Grado en Agroecología de la Universidad Bolivariana de Venezuela, Eje Geopolítico Cacique Guaicaipuro y la Red de Agroproductores Apacuana del Camino “Los Españoles” de la Parroquia La Pastora del Municipio Libertador, Caracas.

A dos años de esfuerzo pedagógico y de avances académicos en el área de levantamiento de la senda ecológica (información ecológica del agro-sistema) y la senda comunitaria (información testimonial de l@s  “maestr@s pueblo”) se llega a la defensa de los proyectos (5 en total) que acentúan sus orientaciones, sus dudas y recomendaciones hacia sensatas, reales y viables propuestas desde la dimensión agroecológica para hacer no nada más productivo el predio desde donde se realizó la investigación y el trabajo académico entre los jóvenes y l@s agroproductores, sino para hacer más coherente y expansiva la necesaria mutación de la agricultura tradicional con agroquímicos hacia una agricultura más sana y respetuosa de los ciclos, transformaciones de energía y materia presente en los frágiles ecosistemas de montaña (Parque Nacional Waraira Repano) donde se ubican estos diseños prediales.

Con prudente avance y reconociendo importantes nudos críticos asistimos a un acto de convivencia y verdadera socialización de los conocimientos “paridos” desde la realidad y la contingencia siempre asesorados por la latencia de la educación popular que es capaz de convocar al centro de la experiencia pedagógica a los que tradicionalmente son asumidos como meros testigos, si acaso “receptores” de la luminosidad del “docente interventor y sabelotodo”.

Destaco con entusiasmo esta experiencia que habla, en medio de un telúrico tiempo que nos incluye y desafía, de la incesante porfía en creer que la práctica agrícola consciente del entramado ecosistémico debe ser asumida con entusiasmo por nuevas generaciones que, desde el terreno de la real realidad, serán capaces de asumir la productividad alimentaria sana y soberana sin tanta limitación cognitiva y espiritual.

Las propuestas expuestas, que son la vida misma compartida durante dos años de diálogo, terquedad y asombro demuestran que desde la escala humana puede avanzarse en la desafiante tarea de educar para la vida práctica sin mucha dificultad. Pese a estar insertos en una institución aquejada por carestías presupuestarias que influyen sobremanera en la “apuesta” por una más contundente transformación y solvencia de las duras realidades de la cotidianidad nacional, la experiencia que comparto desde estas líneas demuestra que existe ya una madurez capaz de asumir estas desafiantes horas desde la creación y la articulación de ideas y acciones capaces de salvaguardar las conquistas tangibles e intangibles del proceso revolucionario bolivariano que desde el año 1999 avanza en la matria venezolana.

Hablamos de estudiantes que desde la narrativa y la praxis han sido capaces de concretar su aspiración a técnicos superiores en agroecología entendiendo que debe pensarse por sí mismos y a la vez “resolverse en multitud”. Desde esta dialéctica y nunca perdiendo de vista la contingencia que transversaliza cada aspecto de la vida se pudo “amasar” en esta experiencia que describo una articulación académica y humana que ha sido capaz de justificar la puesta en marcha de programas de formación de grado a nivel universitario que puedan y deban subsumirse en la vida que nuestros agroproductores llevan, la más de las veces, aún con la inmensa carga que representa la alienación, la inercia que impone el sistema capitalista que lucra con la agroquímica venenosa disque en procura de maximizar las ganancias del cada vez más “esclavizado y dependiente” campesino.

Descolonizar las ideas… y las acciones:

Saber ensamblar, en base a luminosas experiencias previas, un método pedagógico para dialogar y asumir las dudas de los docentes, estudiantes y agroproductores, una “lógica afectiva” para avanzar por las sendas y una reposada sensatez para asumir las relaciones interpersonales que se gestan desde la “Unidad Básica Integradora Proyecto”, representa un notable momento que es capaz de hablar de la voluntad que moviliza a la comunidad ubevista aún abrazada a la afirmación de los valores solidarios y a la apuesta por una educación para el trabajo capaz de dignificar al ser y al espacio donde este se despliega sin estafa alguna.

Los docentes que asistimos convocados a ser “jurados” de estas defensa de proyectos concluimos en la necesidad de seguir acentuando los esfuerzos en esta red de agroproductores para, desde la articulación de esfuerzos y desde el diálogo de saberes insistir en las nuevas fases que desde ya aparecen en el horizonte para cada uno de los estudiantes y agroproductores.

Es el tiempo de arrimar(nos) al epicentro de la vida misma todas nuestras mejores voluntades, afinando rigores, despertando asombros y compilando experiencias que, sabemos, surcan nuestra matria desde hace varias décadas y de cuya “polinización” requerimos para una praxis pedagógica no nada más coherente sino menos espesa y almidonada a cánones donde abunda la soberbia jerarquizada y la nula humildad so pretexto de reconocernos falibles. Nada más noble que aprender de continuo para la solvencia de los inmensos dramas que la vida agitada, la vida entrampada en la búsqueda de “oropel y lucro” nos impone de seguido.

Agradezco este gesto que inaugura el mes de abril desde el convite al esfuerzo colectivo, a l diálogo sin protagonismos y en donde la universidad como institución académica es capaz de disolver sus aristas agudas para dejarse ensamblar sin tensión en la maravilla cotidiana a la que siempre estuvo convocada pues ella misma es suma de seres enlazados en común unidad. De allí que reconocer el esfuerzo, la experiencia, la humildad y la capacidad de anfitrionía por parte de los y las agroproductores de la red Apacuana sea un relevante paso con el que la UBV demuestra su capacidad dialógica tan vital en estos tiempos donde no todas las respuestas están del lado del poder constituido.

Finalmente ofrendamos las imágenes de este domingo 2 de abril de  2017, domingo de trabajo y abrazo al conocimiento agroecológico, humano, vital para no perder de vista lo que estas experiencias suman al grande acervo de latencias, retos, movilidades capaces de asumir la desafiante tarea de ser dignos de este tiempo y esta matria que nos habita.
 
  En el predio del agroproductor Félix Pérez. Camino de los Españoles.



 En el predio del agroproductor Félix Pérez. 

 Vista de la vertiente sur del Parque Nacional Waraira Repano. Vía hacia la localidad de Galipán


 Juntos en la elaboración del "sancocho"

 El docente Raúl Albán nos da la bienvenida.

 Annyeli Hernández durante su defensa.

 Jayrelis Dehorta durante su defensa.

 José Ramón Ramírez durante su defensa.

 Edward Romero durante su defensa.


 Los y las agroproductores, "maestros pueblo" atentos a la defensa de los proyectos. 

 Yarilin Alvarado durante su defensa.

 Cinthia Hernández durante su defensa.

 Carlos Martínez durante su defensa.


 Yessenia Rivera durante su defensa.

 Yeiker Palacios durante su defensa.



 Luis Beleño durante su defensa.

 Wendy Andrade durante su defensa.

 Shexin Soraca durante su defensa.

 Betzy González y Gerard Molina durante su defensa.

Williams Gonzalez  durante su defensa.


Para mayor información sobre esta experiencia de trabajo agroecológico escribir al correo de la docente Lilia Ana Márquez Ugueto: lilianamarquezu@gmail.com