jueves, junio 18, 2009

Homenaje al escritor indígena waiú Miguel Ángel Jusayú.

Miguel Ángel Jusayú.

Vuela viento alisio hasta Jepira el sabio Miguel Ángel Jusayú.


Por: Nicanor A. Cifuentes Gil.
Docente UBV-Zulia. PFG Gestión Ambiental/
Biólogo-Poeta.
ncifuentesg@gmail.com


El encandilamiento no siempre es por la luz. El encandilamiento no solamente se padece en individualidad, proviene de coloridos impulsos que se heredan en silencio y que brotan a lo interno de seres que sienten necesidad de ofrendarlo, contarlo a sensibles escuchas.

Ese estallido emotivo suele resultar epifánico cuando se es recibido, cuando es ofrendado para bien por aquellos que saben de la entrega consecuente. Agradecido por los relatos del maestro Jusayú junto emociones de mí adentro para agradecerle su luz.

Los relatos del sabio Jusayú hablan de la corteza y la geografía del sol, del cardón y del latido oral que pervive en la Guajira, lenguaje de tierra y humedad escasa que nombra a Má (Tierra) y a Juyá (Lluvia), que celebra en Yanama (Trabajo Colectivo) la cosecha que otorga el maridaje de la llovizna y la semilla agua.

Emocionado digo: Jusayú nace en el año de 1933 en la localidad de Wüinpümuin de la Alta Guajira y desde sus primeros esfuerzos como niño pastor de ovejas ve crecer el mundo, sabe de sus sabores y olores vegetales, afina su ser para la historia relatada, para el ejercicio sanador de la palabra contada que libera y eleva el asombro.

Por contacto con una enfermedad, a la edad de doce años sufre el abrazo de la ceguera: una conjuntivitis se complica y le deja ciego. Ya todo cambia y sus oídos hicieron de jagüey donde van a brebar las móviles e inquietas palabras que de la familia y el mundo brotan en los días que le esperan.

Jusayú fue la Escuela de Ciegos en Caracas donde alcanza un quinto grado en educación primaria, misma que posteriormente culminaría en la localidad lagunar zuliana conocida como Sinamaica. Vicisitudes duras no le permitieron ejercer de docente en la Guajira (con su sexto grado de primaria a cuestas) sin embargo, destaco que permaneció en él una voluntad de avance que le acercó a la petrolera ciudad que era el puerto Maracaibo.

En el prólogo que hace José Balza del libro Jukü´jalairrua Waiú II (Relatos Guajiros II) de la autoría de Miguel Ángel Jusayú, publicado en el año de 1979, encuentro la clave para seguir fraseando mis adentros:

“De alguna manera la imprecisa fuerza de la ciudad estimuló la asombrosa – y entonces desconocida- sensibilidad para el lenguaje: allí Jusayú reflexionó con incesante confusión sobre la gramática guajira y la castellana, allí adivinó la inasible bifurcación de los ritmos orales, allí – como el hombre múltiple que su nombre dejaba atrás- toco las correspondencias entre ambas lenguas”.

La vida exige y a nivel familiar era necesario contar con una entrada de recursos que supliera la ausencia que el padre, lamentablemente fallecido, dejara. El niño asombrado de sonidos urbanos, en el pleno centro del puerto Maracaibo, sobrevive con la venta de loterías, actividad que le acerca hasta el municipio de Perijá, muy al sur de la ciudad lacustre.

Jesús Olzá compañero escritor que acompaña a Jusayú en el proyecto futuro de importancia fundamental para la diáfana comprensión de la cosmovisión indígena waiú, de su gramática señala en el año de 1979 que:

“…con la modesta ayuda de la Dirección de Fronteras del Ministerio de Relaciones Exteriores [Jusayú] dejó la lotería y se dedicó a trabajar en su pobre y caluroso rancho. Dio los últimos toques a su Morfología. Se entusiasmó cuando hablamos de publicar literatura indígena en lengua original y al comenzar a trabajar estaba tan emocionado que me decía: “me siento nervioso, como cuando uno se va a casar por primera vez”.”

Para el año de 1975, aparecen Relatos Guajiros, primer libro de literatura indígena venezolana publicado por un indígena venezolano en su propio idioma. El texto se hace “obligatorio” en los recintos académicos universitarios que abordan con asombro la literatura indígena del país.

Ya el libro como legado y obra infinita surge en Jusayú como desafío continuo, como sed inacabable que le permite hurgar con deleite en el mundo que le hizo pastor de ovejas, niño en la tierra plena de cardones, curioso de tanta palabra contada en días y noches.

Creativa década para Jusayú la de los años setenta del siglo veinte cuando logra publicar para el año de 1977, nuevamente con el apoyo de la Universidad Católica Andrés Bello y su Centro de Lenguas Indígenas, el Diccionario de la Lengua Guajira que logra reunir más de quince mil entradas. De igual manera germinan las importantes publicaciones: Gramática de la Lengua Guajira (1977) con el apoyo del investigador Jesús Olzá y la Fonética Guajira (1978) junto a Jean-Guy Goulet. Estas dos últimas publicaciones mencionadas recibieron el apoyo del Ministerio de Educación de aquel entonces.

Ni era vaca ni era caballo, publicada en el año de 1984 por Ediciones Ekaré y actualmente en su quinta edición en castellano, sigue avivando el asombro de un niño pastor waiú que se topa de manera dramática, en la sabana guajira, con los primeros agites y ruidos inventados por el alijuna, nombre con el que los waiú designan a los que no son indígenas.

Tan magnífico relato encuentra eco en regiones tan distantes y distintas de este mundo azul como lo son Noruega, Dinamarca y Suecia para asombro y orgullo de muchos compañeros indígenas. Relato tejido por Jusayú que habla de la hermosa ingenuidad que erosiona el mundo occidentalizado, el mundo que no termina de abrazarse con la naturaleza que le incluye.

Así supe de un Jusayú rechazado y sobreviviente, otrora vendedor de loterías en la creciente Maracaibo. Hombre que madura en tareas creadoras, que relata el sonido y la vida waiú. Sabio indígena que conecta con pícaro humor con ingenuidad niño los asombros y padecimientos de la vida indígena fuera de la ciudades. Así la vida le otorga la constante compañía de sensibles hijas, de amigos que le escuchan y le oyen, que le revelan a su modo, la vida que todos hacemos.

Hermosura de aromas, de telares coloridos que sustentan cuerpos y almas, Yonna círculo - espiral que canta a Juyá y que celebra vegetaciones y vida que se mueve en animales resplandores. Trillas con espinas en la resistente tierra donde pisan el mundo los lagartos y los chivos. Matrilineal canto, palabrero que construye paz en el cotidiano respirar, jayeechi que narra en ecos la distancia que abunda en la sabana guajira.

Eso sigue relatando Jusayú con su entonación profunda, con la misma que se deja oír de sus narraciones y grabaciones que ahora se hacen eternas y que nos convierten en curiosos escuchas de vitales relatos. Otros de sus libros son “Taku’jala: lo que he contado” y “Wane Takujalayaasa”, “Método para enseñar a escribir y a leer el waiúnaiki. Karra’louta ai’kia jünàin asha’já jumá áshajeerrá waiúnaiki

En pleno siglo veintiuno (2005 – Monte Ávila Editores) Jusayú nos ofrenda Kane´ wa (El árbol que daba sed), literatura con perfume de niñez, con clara vocación de relato asombroso que nos deja a quienes le leímos, inquietos de felicidad ante una hermosa visión simbólica que enlaza al waiú cazador que se pierde en la inmensidad del desierto guajiro y se transforma en fronda vegetal, en árbol de mamón que hasta el fin de los tiempos destina sed a quien le prueba.

Labor incansable de Jusayú fue también la de profesor de la cátedra Lenguas Indígenas de la Escuela de Letras de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad del Zulia. Su obra es permanente y vital referencia de la cosmovisión waiú e indígena a nivel nacional como lo demostró con su importante participación en el Consejo Nacional de Educación, Cultura e Idiomas Indígenas junto a destacados investigadores y poetas indígenas de Venezuela.

Para el año 2006 el Ministerio de Cultura de la República Bolivariana de Venezuela le otorga el importante Premio Nacional de Literatura en virtud de su digna labor y de su importante obra literaria bilingüe. Recibe en el año 2008 de la Universidad del Zulia el Doctorado Honoris Causa y la sala Braille para discapacitados visuales de la nueva Biblioteca del Estado Zulia, ubicada en la ciudad de Maracaibo, es honrada con el nombre de este inquieto creador y sabio humano a quien dedico estas palabras.

La película El Niño Shuá (2008), de la cineasta zuliana Patricia Ortega (Fundacine) en conjunto con un importante equipo de hombres y mujeres, verdaderos orfebres audiovisuales, lleva a la movilidad cautivante del cine la vida de Miguel Ángel Jusayú, narrada por él mismo y desde esa alegría de saberse contado.

Esta historia que llega a todos y que reúne de manera importante la vida y obra del sabio Jusayú nos brinda imágenes de la geografía costera del norte del Estado Zulia, de la gran nación waiú que en la Guajira vive y en las ciudades agitadas sobrevive y resiste de manera destacada.

Vuelven a refulgir, desde la voz indígena que va contando, los aún desconocidos momentos más íntimos de la vida de Jusayú: sus primeros amores, sus avatares cotidianos, la aceptación que se hace de su persona en el mundo que otrora le rechazó por su condición de indígena invidente.

Junio de 2009 lo llamó para convertirse en infinitud de paisajes y memorias, duele tu adios y tu despedida. Humanos somos, estimado creador de historias.

Jusayú: Sigo oyendo el viento y las hondonadas de tu pícara voz. Sigo asombrado a tu lado sin que lo sepas. Sigo motivado por tu inmensa lección de humano, de waiú creador de fraseos e historias, puente vivo y eterno entre dos cosmovisiones históricamente enfrentadas y llamadas a abrazarse en Yanama de alegría, en fiesta comunión de lluvias y soles.

Alijuna que enhebra palabras, sé de los waiús y sus historias lo que tus asombros de niño que crece me legaron al leerte y al tenerte siempre cerquita del corazón.


Vuela sabio el alisio poeta de tantos relatos waiú.
Jepira abraza tus pies y te invita a seguir soñándonos de asombro.

13 de junio de 2009.
Puerto Maracaibo con lluvia nocturna.


Obras más conocidas del escritor Miguel Ángel Jusayú (1933- 2009):


• Miguel Ángel Jusayú. Morfología Guajira. Caracas, Universidad Católica “Andrés Bello, Centro de Lenguas Indígenas. 1975.

• Miguel Ángel Jusayú. Jüküjaláirrua Waiú. Relatos Guajiros. Caracas, Universidad Católica “Andrés Bello, Centro de Lenguas Indígenas. 1975. (Edición bilingüe).

• Miguel Ángel Jusayú. Diccionario de la Lengua Guajira. Caracas, Universidad Católica “Andrés Bello, Centro de Lenguas Indígenas. 1977.

• Miguel Ángel Jusayú y Jesús Olzá. Gramática de la Lengua Guajira. Caracas, Universidad Católica “Andrés Bello” – Ministerio de Educación.1977.

• Miguel Ángel Jusayú y Jean – Guy Goulet. El idioma guajiro, su morfología. Caracas, Universidad Católica “Andrés Bello” – Ministerio de Educación.1978.

• Miguel Ángel Jusayú y Monika Doppert. Ni era vaca ni era caballo. Ediciones Ekaré. Caracas. 1984.

• Miguel Ángel Jusayú. Kane´ wa (El árbol que daba sed). Monte Ávila Editores. Colección Waraira Repano. Caracas. 2005

1 Comments:

Blogger Gloria Jusayu said...

gracias por estas lineas tan llenas de respeto, admiración. querido nicanor !!gracias !! tu alma abraza con sinceridad al alma de los que amamos y respetamos al gran atrevido escritor waiù ...ese ser que entrego todo su energia a su gran amor como es el estudio de su lengua waiù y la narraciòn oral a la escritura...GRACIAS ...UN BESO A TU ALMA DESDE MI ALMA !!!

9:51 p. m.  

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