martes, septiembre 07, 2010

decires míos al militante, al emancipado, al joven ser que aún te habita


Sí, cambió. Sí, mutó la patria y ahora las picas abiertas aparecen para toda una generación que aspiraba país, territorio donde desplegar latidos y visiones.

Sí, destinados estábamos a reconocernos libertos, herederos de una ancestralidad que se resiste al juego esclavizador de pocos. Sí y todo esto acontece a inicios de una cronología que cierra un milenio y plantea otro pero, a la par de este escenario que motiva taquicardia optimista y buena vibra, embarga mi alma cierta torpeza cotidiana que hace de la política una infesta ciénaga donde la estafa sigue prevaleciendo y el trueque de dolores se perpetua a beneficio de aquellos que, de la sinceridad sólo conocen su superficial y carnavalesca idea.

Nos desafía ahora un ecosistema complejizado de demografía y arrinconado por malevos intereses trasnacionales que frotan aún sus manos ante la tanta energía que siempre hemos guardado en las entrañas del suelo que pisamos.

Es menester defender creativamente y con inmensos argumentos este país que nos desafía de continuo y para ello no basta el diálogo que se activa solo como consecuencia de un golpe o una amenaza exógena. Entiendo que la creatividad robinsoniana y emancipatoria sustenta lo original y ello debe ser guía para ya dejar de lado fundamentalismos fútiles e infantilismos ideológicos.

Militante que desconozca la realidad agroecológica y vital que ya poseen nuestras etnias indígenas y que crea que con recetas homogenizantes se construye estadística y propaganda es un militante trunco, una pieza más de un socialismo de ese siglo XX (que a muchos nos parió) y que sustentó su lógica en lo productivo y en la premura del tiempo occidental: “el tiempo es oro”.

Militante mujer u hombre permeado de patriarcado reproduce idea varón y tensiona su accionar con imaginario violento. Vital es reconocerse, asumirse al menos gritón y competitivo para no contaminar la idea y el accionar de mucho militante que aún busca y puja para que el hombre y la mujer nueva brote en la matria que hacemos.

Sí, hemos avanzado en el ofrendar espacios y tiempos donde valores nuevos germinan pero debemos estar claros en no confundir radicalismo con esnobismo hiphopero que sigue nutriéndose de imaginarios alienados y pocos trabajados por la identidad que nos desbocamos en defender.

Hablo pues, me hablo de una idea de coherencia entre el profundo nivel de conciencia, la abultada madurez política alcanzada y la ínfima práxis desplegada si la misma no pasa antes por el decreto.

Derribemos significantes vacios, eslóganes no sentidos y avancemos en latido y acción desafiante y conciliadora
para así hacer ceniza esta mediatizada polaridad que es más reflejo conductista que emoción sincera.

No hablo de matizar lo que sentimos por la patria que fundamos con esfuerzo, no pido bajar la guardia pero sí deseo y exhorto a todo el que se haga llamar y a toda persona que se siente revolucionario y evolucionario que aporte más argumentos y le meta crítica constructiva a la idea de patria, a la necesidad de matria que nos reclama.

Finalizo, al menos parcialmente, relatando esto que vulnera mi idea de cambio pacífico y respeto a lo establecido en la constitución que nos dimos y por la cual voté sin duda:
¿qué está aconteciendo con la demarcación de territorios indígenas?

¿Por qué seguimos permitiendo que la delimitada y conocida burocracia de todas las horas siga obstaculizando el anhelo ancetral que demandan nuestros hermanos indígenas? Desconocer esto es hacerle flaco favor a la Revolución.

Hora es de derribar esta política de estado que sigue anclada en la idea de ser dueña toda de la propiedad del subsuelo independientemente de que el suelo sea propiedad colectiva indígena. Revisar esto es vital para iniciar la independencia de la colonia y la alienación mental de la que aún ahora somos sujetos sin darnos siquiera cuenta.

Militancia crítica, afectiva, consciente, poética, robinsoniana y mujer es la que nos terminará haciendo más libres de lo que hasta ahora creemos.

Mi abrazo fecundo llegue al cacique indígena yukpa Sabino Romero Izarra, líder encarcelado por torpezas jurídicas, por un orden criollo que ofende su condición de indígena y de miembro de una etnia (la yukpa) con idioma e idea del mundo, del amor y la paz mucho más sana que la que nosotros, urbanizados mestizos vociferamos sin meditar desde nuestras confortables vidas.

Seguiré.

ncifuentesg@gmail.com

2 Comments:

Blogger Lucía Borjas said...

Muy duro, pero cada palabra es cierta. Es necesario ver y reflexionar sobre esta revolución al tiempo que necesitamos una verdadera justicia y enmancipación... lejos de los poderes que sólo benefician a unos pocos y siguen menospreciando a muchos otros, violándose todos sus derechos, pasando por encima de nunestra constitución

10:49 p. m.  
Blogger PAX said...

muy cierto amigo Nicanor ke aunke no nos conocemos en persona por las fibras ke tocan este articulo me doy el atrevimiento de sentirlo y llamarlo amigo!! es de verdad una lastima ke hayamos tenido una aproximacion a el ideal kon el ke muchos soñamos... pero lamentable mente fuimos burlados en el intento de consolidar, para darnos la bofetada concientizadora(o aclaratoria; "el poder es la derecha"!!! aun nos resta mucho trecho por andar y ahora la lucha es mas desigual pues el enemigo se mimetizo de progresista, pero esto nos da la oportunidad de pulir nuestra gema!!!

9:30 a. m.  

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