viernes, febrero 19, 2010

si eres gota -en tiempos de sequía-



Si gota eres. Si en ese ejercicio sensible reconoces la teoría de la vitalidad en ti y avanzas en cotidianidad rescatando forma de árbol, amabilidad en el vuelo del ave, iridiscencia de insecto, ya estás en la justa coordenada, en el justo epicentro desde donde irradiar. Hacer fulgor es fundamental.


No digas conciliar si no dejas que traspase en tu ser la palabra y la piel del otro. No palabrees esfuerzos sino vas a hacerles tangibles. De esperanza y puro símbolo no se hace amable el devenir. El fraseo debe imantar su accionar coherente.


Decimos en plural agite, con altibajos sístole y diástole, con abundancia y déficit, con letargos y euforias, con constancias y carestías en la voluntad que es urgente en abrazo impedir proyecto que trastoque el suelo frágil y desgarre corteza, raíz, fronda, vida.


Que es urgente, decimos, que no prevalezca el proyecto de extracción en Perijá del carbón que calienta atmósfera. Que no haya más incursión de visiones ajenas a la vitalidad, que cada cuadrícula trazada para extraer recursos minerales sea eliminada y se avance en tareas que nos permitan sembrar el suelo y experimentar crecimiento sano, compartido, plural.


De polvo ni sequedad podrá irrigarse nuestro destino si en nuestro origen está la más plena humedad. Nuestra procedencia habla de mano cosechando frutas: la mano mujer orfebre, la mano hombre abriendo caminos. El destino futuro no debe respaldarse en explosión y estafa, en acuerdo trucado, en significante vacío, en armatoste máquina que celebre la mercancía y no al hombre y a la mujer.


Frágiles somos y este espacio - tiempo nos lo está recordando. Humanidad en mayoría ajena a la risa, humanidad desplazada por la muerte metralla, por la muerte guerra, por la muerte silencio. Frágiles en esta burbuja azul inflamada que mentan planeta. Tiempos de juntar argumentos y empujar corazones para que no trascienda voraz idea, lucrativa idea y nos demos chance para vivir como lo convengamos en justicia y comunicación diáfana.


Perder las escamas de la seca piel que nos puebla de agite y quiebre. Juntar los fragmentos que hemos sido e hilar trenzado rencuentro con lo que siempre hemos sido, con ese colectivo andar que solíamos ignorar por el ruido que éramos, por el soliloquio en el que pendulábamos.


Si eres gota y si algún talento germina en ti, riégalo en cotidiana serenidad y no malverses tu fe en lagunas de esquirlas ni en ciudades de humo. Levanta tu rostro y mírate lejano al plástico que todo lo encapsula. Camina abrazado de ti y lluévete de adentros. Invoca familiaridad, abrazo aquél y refulge para juntar ideas y accionares.


Politiza la maravilla y busca argumentos para invitar a los que desees. Así vivir será menos fardo y, paulatinamente, mutará a posibilidad eternamente gozosa.


Nicanor A. Cifuentes Gil